domingo, 14 de febrero de 2021

ARTÍCULO: Edson Villantoy Gómez - Las razones del desplome de Forsyth y el fenómeno Lescano (14/02/2021)

Las razones del desplome de Forsyth y el fenómeno Lescano. ¿Y si gana Acción Popular?

Edson Villantoy Gómez

Miembro del Equipo de Investigación DEMOS UNMSM

Publicado en demos-unmsm.blogspot.com el 14/02/2021


La encuesta de Ipsos hoy muestra pocos hechos claros y deja más preguntas que certezas. Hay casi un quíntuple empate por el primer lugar. Pero sí hay dos hechos claros que muestran esta encuesta: La caída de Forsyth y el ascenso de Lescano. Lo primero se explica porque el candidato de Victoria Nacional está naufragando en su propio éxito, es decir uno de sus atributos era ser identificado como alguien alejado del establecimiento político, ser una figura joven y fresca para la escena política hizo que mucha gente se identificara con él, pero cuando la gente esperó que ya en campaña esos atributos sean traducidos en una candidatura coherente, con un norte claro de lo que se quiere hacer con el país más allá de las frases hechas y sobre todo con propuestas disruptivas o potentes, más allá del espectro desde donde se ubique, la candidatura del ex futbolista se golpea con algo que no podrá solucionar ni con los mejores asesores: su mediocridad.

Y es que Forsyth no solo es un candidato limitado para una performance política, sino que su capacidad intelectual no parece ir más allá de decir frases futboleras, esas que esperas escuchar de un futbolista todos los fines de semana después de un partido. En un país donde los personalismos en política pesan mucho, su figura nueva y ¿carismática? podría haber jugado a su favor en un primer momento, pero ahora le juega en contra porque no ha sabido, y no veo cómo obre un milagro, revertir sus limitaciones personales y políticas, ni traducirlas en una candidatura que genera esperanzas y emoción. Su desplome obligará a que sus asesores lo lancen al ruedo mediático tratando de hacer un control de daños por cada intervención e intentarán compensar exponiendo al político más profesional de su campaña, Jorge Nieto. El naufragio de esta candidatura parece ir consumiéndose y en el horizonte no se avizora ninguna virtud del candidato que pueda revertir esto.

El otro hecho a analizar es el ascenso de Lescano, que ya se advertía desde la última encuesta de IEP. El candidato de Acción Popular (AP) logra despuntar en el sur, en desmedro probablemente de Guzmán y de Verónika Mendoza, esta última aún con un apoyo importante en esta zona del país lo que hace prever una disputa interesante que escalará en las próximas semanas y que se inclinará con alguno de estos dos candidatos, puesto que son, por sus características, los que mejor representan las demandas del electorado del sur y el perfil disruptivo por el que suelen votar en esta zona del país. Lescano ha sabido comunicar una agenda antiestablishment a los votantes más disconformes: nueva constitución, crítica al modelo-sin desligarse de él ojo- creación de empresas estatales y mayor intervención del Estado son parte de esta agenda que se complementa con una agenda conservadora en materia de derechos, es conocido el conservadurismo de Lescano que lo llevó a presentar un proyecto de ley para prohibir la pornografía, además es un político profesional a tiempo completo -algo que raramente se valora en el Perú. Varias veces congresista y confrontacional con el apro-fujimorismo en el Parlamento- habrá que revisar si sus votaciones se condicen con esto- le dieron este activo muy importante dado los altos índices de antiaprismo y antifujimorismo.

El personalismo de Lescano y lo que representa, en un país donde, como hemos dicho, es fundamental este rasgo, está jugando a favor de su candidatura. Lescano, además postula con un partido tradicional, que posee recursos, experiencia de gobierno y arraigo electoral. Este arraigo es producto de la maleabilidad de AP en los diferentes procesos electorales, que logra que los votantes de diferentes espectros se identifiquen con dicho partido.

AP de la mano de Belaunde, fue reformista y estatista en los 60, en tanto que en los 80 viraron hacia la derecha, encumbraron a Manuel Ulloa-el empresario más poderoso de ese entonces- a ser el político más decisivo en la etapa inicial de este gobierno, además cogobernaron con el PPC y ensayaron los primeros intentos de las políticas ortodoxas neoliberales en el Perú, sin mucho éxito, por cierto. En resumen, AP es una malagua ideológica, que en cuanto se ha encumbrado al poder tiene serios problemas de gobernabilidad puesto que las facciones partidarias no parece que remaran siempre del mismo lado anteponiendo sus intereses por sobre la gobernabilidad.

 Hoy el escenario no parece diferente, existen dos facciones en AP, la primera liderada por Raul Diez Canseco, Manuel Merino y Vitocho es la facción más poderosa, tiene recursos, influencia en los medios y aunque no lograron colocar el candidato presidencial, han encumbrado a sus representantes con los números más privilegiados de las listas congresales. La otra facción, de Lescano y Mesías Guevara, es menos influyente, pero ante el desprestigio de la primera facción por el paupérrimo gobierno de Muñoz y la intentona golpista de Manuel Merino-representantes de la primera facción- lograron colocar el candidato presidencial, gozan de legitimidad en las bases, pero estas al final tienen poca repercusión en mover los hilos más trascendentes y delicados del partido.

Estas contradicciones pueden ser acalladas durante la campaña, dado el rápido ascenso en las encuestas de Lescano- que le asegura a la facción poderosa mucha influencia y poder en el Legislativo- habrá, sin lugar a dudas, una “convivencia democrática” durante estos meses, pero de ganar Lescano, no cabe duda que la facción con poder torcerá todos los pequeños y limitados intentos de reforma-porque eso son, pequeños intentos- por parte de Lescano y su facción.

Con mucha probabilidad tendremos un ejecutivo en constantes contradicciones con su bancada y un Presidente que tendrá que ceder, sin mucho esfuerzo, a la facción poderosa y a los poderes fácticos del país en contraposición con sus bases y sus votantes que genuinamente esperan un cambio de verdad si apuestan por esta opción electoral. Así, nuevamente saldrá a relucir el problema histórico de AP que es la inestabilidad gubernamental, que solo logrará que se repita un capítulo ya conocido en la Historia del Perú: el fracaso y mediocridad de los gobiernos de Acción Popular.


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